Ya tengo una respuesta, y es que algo esta cambiando en el planeta, mi corazón puede percatarse de los cambios paulatinos pero constantes, a gran escala, en todo el planeta.
Ahora sé que es posible que esos sueños se proyecten, no existen las premoniciones, sino el deseo de que un sueño tome forma física.
El caso es que una fecha crítica se acerca, el 2012; y no sé si todos, o muchos, pero mi ser está experimentando el más sublime de los cambios a nivel mental y vibracional.
Un avance que puedo escribir de la explicación de esto es que mi último escrito de este diario, titulado Gatos se ha cumplido. Se cumplió hace un par de noches, exáctamente la noche del 20 de Junio. Cuando encontré un gatito negro, de apenas un mes y lo acogí en mis brazos y hogar. Esa situación era tan familiar... y sin embargo una parte de mi había olvidado el sueño.
A niveles más amplios, comenzaré hablando de los cambios que están entrando en mi cuerpo como larvas que ya mismo comienzan a salir a fuera en forma de espléndidas mariposas.
20 de Junio.
No es hoy, llevo unos meses sintiéndome más calmado de lo normal. Hay problemas terrenales que antes me hubieran matado del disgusto, y sin embargo ahora me siento radiante, no es felicidad como tal, es una paz interior que es más grande en mi día a día.
Esta noche salí a pasear al campo con un grupo de amigos y amigas, unos signos nos avisaron de algo que no nos imaginábamos en aquel momento: vimos una rata enorme con manos alargadas y dedos de homínido escalando un árbol a la contraluz de la lejana ciudad. Más tarde lo que parecía una mancha negra en el camino se transformó en un ave saltando al cielo que nos dio un sobresalto. Y, finalmente tuvo lugar la señal cósmica. Caminábamos bajo la luz de la tenue y casi imperceptible luna cuando súbitamente un flash blanco iluminó el más oscuro de los recovecos del campo. Los cielos fueron totalmente blancos a pesar de ser cerca de las dos de la madrugada, esto duró apenas dos segundos, pero después volvió a ocurrir. Como un relámpago, pero en un cielo despejado y sin sonidos violentos. Pudimos sentir en el instante que aquella luz angosta que parecía haber envuelto el planeta y no sólo a nosotros no era algo mundano, y no nos asustó, al contrario caminamos le resto de trayecto con una paz notable.
Al salir del campo vimos un gatito negro en la ciudad, lloraba y estaba perdido. Tenía a penas un mes de edad y decidí acogerlo.
21 de Junio.
Me levanté con un conflicto, pues mi madre no compartía conmigo la ilusión de cuidar un gato. Después ella se fue a trabajar y yo me quedé a su cuidado. Recordé el estallido doble de luz que nos mandó la luna la noche anterior mientras acariciaba al gatito. Hubiere lo que hubiese sido, mi paz era grande en aquél momento, sintiendo el ronroneo entre mis dedos.
22 de Junio.
Mi madre hoy ya no está tan enfadada, ha pasado de querer el gato fuera de mi casa ese mismo día con quererlo fuera dentro de una semana.
Cuando me he levantado no había conexión a internet en casa. Reinicié el artefacto que hace posible la conexión reiteradas veces, suficientes para darme cuenta de que el problema era otro.
Llamé al servicio técnico y me advirtieron que llamarían unos minutos más tarde para intentar solucionar el problema mediante asistencia técnica remota.
Mientras esperaba la llamada del técnico paseé por la amplia casa, salí al jardín y permanecí abrazando y jugando con el gatito negro.
Comprendí que no hace falta prescindir de las tecnologías para vibrar en paz, pues lo importante en esta vida no es estar feliz, es ser paz. Pero de la felicidad ya hablaré otro día.
El caso es que volví a mi cuarto un momento para comprobar que no había llamado el técnico todavía, cuando de inmediato comencé a sentir un cosquilleo en mi cuello. Al llevar la mano a él para rascarlo noté cuanto menos un sobresalto, pues sobre mi cuello había lo que al tacto le había parecido un gran insecto. La textura era áspera y percibí al menos seis patas y alguna antena, pero de un manotazo asustadizo lo lancé al escritorio. Allí pude observarlo con detenimiento: estaba aún vivo y correteaba, era del tamaño de una cucaracha, pero su cuerpo era mucho más fino y alargado, de color gris con unas pintas negras y unas antenas larguísimas. Sus patas eran robustas como las de los escarabajos y cuando decidí que tenía que terminar con él mi cuerpo me lo impidió... No pude hacerlo, pero permanecí observándolo como se escondía entre una torre de papeles amontonados.
En ese momento de shock llamó el técnico, era un hombre de acento de América del sur, pero su voz me transmitió paz y ganas de ayudarme y, mientras me guiaba me percaté que aquél bicho aún rondaba cerca de mi: estaba paseándose por el cable negro del artefacto que había fallado. De ese cable no salía, daba vueltas de aquí y allí, pero siempre sobre dicho cable.
No le di importancia y guiado por el técnico hice que Internet llegara nuevamente a mi hogar.
Pero al colgar el teléfono el bicho ya no estaba por ningún lado.
Lo busqué y busqué, incluso arrojé insecticida en los rincones más remotos con la idea de verlo salir, pero todo intento por encontrarlo fue en vano.
Por la noche conversé con una persona que me hace vibrar mejor, alguien que conocí recientemente.
23 de Junio.
Hoy es una de las noches que mejor he dormido en los últimos meses. Me acosté temprano ayer, sobre la una de la madrugada y, hoy me desperté a las siete y paseé hasta el jardín preocupado por el gatito. Lo encontré entre unas plantas y flores y lo sostuve un rato a la altura de mi corazón. Sentí el flujo de vibraciones de mi cuerpo al suyo y viceversa, sentí que ambos nos llenamos de energía. Entonces, todavía medio dormido, como en un sueño, pero en vigilia, volví a la cama y continué durmiendo.
Me desperté nuevamente, pero lleno de energía, miré la hora: las 11:11, casualmente...
Había dormido aproximadamente cuatro horas más desde que salí al jardín.
Y a medio día los lazos podridos al fin se rompieron. Me quité un peso que llevaba encima durante todo el año, por eso las pesadillas y visiones se acabaron esta noche y viajé al mundo onírico con una paz intensa. No lo había comentado, pero un parásito astral, en forma de humano que se hacía pasar por amigo, llevaba un tiempo acosándome en sueños, se presentaba en forma de visiones y me hacía la noche imposible, mientras por el día me sonreía con la mirada entrando en mi mente. Pero todo terminó.
Y mi amistad con los verdaderamente puros se intensificó también.
Recordad: En una habitación oscura, una sóla vela es capaz de terminar con toda la oscuridad. Sin embargo, en una habitación llena de luz no hay nada tan pequeño que acabe con la luz.Ahora sólo me preocupa que cambien el mayor número posible de personas antes de la fecha crítica, ya que estoy seguro que los que no lo hagan, dejarán de existir vibrando a una densidad más baja...
Sabe, haz la paz y el amor, pero no te centres en una única persona.
El amor unilateral, mata.
El amor bilateral, ata, mata.
El amor universal, ama, crea, desata.