Hacía tiempo que esto no me ocurría. Creo que se debe a que hoy dormí con la cabecera de la cama orientada al norte, siempre escuché que dormir con la cabeza al norte nos aportaría mayor lucidez y espiritualidad a la hora de descansar y dormir.
Primer Sueño
Mi amigo Pablo había cortado con su novia y estabamos con su nueva novia en una casa desconocida (sería la de la chica nueva) Era una habitación como un gran almacén o una tienda de todo a cien, con muchas estanterias repletas de cosas, pero estaba todo bien iluminado con bombillas de luz blanca que colgaban del techo.
Al final del almacén estaban Pablo y ella sentada en una silla de metal que había junto a un escritorio de aluminio y él me la presentaba.
Ella vestía con un suéter verde, era delgada y su cabello era castaño, tambien tenía algo de acné y era menor que yo.
Entonces me acerqué a su cara para darle dos besos y ella no ponía de su parte, retiraba la cabeza hacia atrás. Al final le di el beso y se rió.
Segundo Sueño.
La misma chica del primer sueño aparecía, era como si ya la conociese de hace tiempo y venía con mi grupo de amigos, pero una noche trajo a su novio y no era mi amigo Pablo. Ya debían de haber cortado. Ahora era un chico moderno, grande, musculoso y con unas gafas enormes. Ella estaba entre sus brazos, ambos sentados en una acera. Yo tambien estaba sentado allí con otros amigos.
Entonces escuché que ella le susurraba que venía de una familia y un barrio pobre, y que nunca podría ser como él, que no quería cambiar.
Tercer Sueño.
Estaba con mi familia en la casa del pueblo de mi padre. Antes de lo que voy a contar ocurrió algo en el salón, pero no recuerdo.
Teníamos al gato en el corral y lo escuché maullar. Cuando llegué al corral me vi a mi gato echado de costado en el suelo y otro gato mucho más pequeño haciendo lo mismo al lado, ambos se frotaban las cabecitas y llamé a mi madre.
Cuarto Sueño.
Había ido de excursión a una sierra a hacer senderismo com mi hermana y su marido. Sería por la tarde, cuando el sol da mas fuerte.
Estabamos descansando en una especie de cueva cuando encontré un animal, era un urón muy grande que tenía escamas marrones por pelaje.
Yo lo agarré y comencé a jugar con él.
Cuando pasó el tiempo lo dejé marchar, y después recordé que no me había echado ninguna foto con él. Así que comencé a buscarlo y lo encontré.
Me puse a echarme fotos con el extraño animal que tanto cariño me habia cogido.
Quinto Sueño.
Había ido con unos amigos que no había visto nunca, caras que desconocía hasta la fecha, a un pueblo lejano y pequeño, de esos de calles estrechas y desniveladas, con casitas blanqueadas y calles tranquilas.
Nos hospedábamos en una casa de estas, qeu debía ser de alguno de mis amigos o de un familiar suyo. Sería el medio día.
Eramos más de 6 en el grupo y desconocía sus caras, así como el pueblo.
El caso es que una chica (la más hermosa de todas: rubia,con ojos azules, y vistiendo un vestido caído y largo que ondeaba y era de color marrón, cosa que hacía que se marcara su trasero.
Entonces algo me dijo que yo tambien debía irme y bajé la calle detrás de ella.
Todos me miraban y se burlaban silbandome, animandome a que la alcanzara para besarla o ir con ella a un lugar mas solitaro.
Yo ni siquiera volteé la cabeza, solo la miraba a ella con miedo de que girase su mirada y me viera que la seguía.
Pero yo no la seguía, simplemente nuestros caminos coincidieron.
Entonces ella llegó a un portón gigante y pintado de rojizo que había de un muro pintado de blanco. La gran puerta era metálica y tenía un cerrojo de esos cilíndricos que hay que correr para poder abrir, era enorme.
Entonces la chica rubia movió el cerrojo y un sonido fuerte me advirtió que su camino terminaba ahí. Me sorprendí al descubrir que habían ese tipo de puertas separando las calles, ya que la puerta abierta dió a otra calle.
Ella entró y yo no dudé en seguirla por mera curiosidad.
Ella giró entonces a la izquierda y comenzó a subir una pendiente, yo decidí dejar de seguirla, ya había lelgado a un lugar nuevo y era preferible dar una vuelta para ver si descubría algo interesante en el pueblo. Aquí recuerdo que yo llevaba mi videocámara apretada en mi mano y mi idea era grabar el pueblo.
Encontes me topé con un solar sin casitas a mi izquierda y entré. Había una bajada y llegué a un gran parque. Era un terreno extenso de arena fina y plana. Tenía un porche que daba sombra en una parte y a la otra. Y estaba rodeado por un muro por sus 4 lados. Se asemejaba a una plaza de toros cuadrada y para salir había que subir los escalones del porche o los del lado contrario.
Vi que un grupo de amigos de los que se habían quedado en aquella casa pero que todavía no conocía del todo estaban por el centro del parque caminando en grupo y ellos me vieron tambien.
Paseamos juntos durante un tiempo.
Entonces volvimos al porche y subimos las escaleras que llegaban al solar de la calle anterior cuando descubrí que en mi mano no estaba la videocámara.
Un sentimiento de autodesprecio por dejarla caer y por perderla de aquél modo tan tonto me acongojó y martirizó. Volvi y comencé a buscarla por el parque. Habían algunas personas paseando a lo lejos, como cinco o seis (en parejas y algunas en solitario). Entonces el grupo de amigos desconocidos se percató que me había quedado atrás y una chica que me preguntó que qué hacía. Yo le dije que había perdido mi videocámara llevandola en la mano. Algunos se rieron, otros se preguntaban como había sido capaz. Pero yo trataba de ignorarlos buscándo más y más.
Entonces algo me hizo mirar a lo lejos, a un chico que llevaba una camiseta azul y unos pantalones piratas de color blanco.
En el momento en que fijé mi mirada en él se volteó para mirarme y me hizo un gesto con la mano como saludándome.
Comprendí entonces que él debía haber encontrado mi camara, recordé en ese momento el lugar exacto en el que lah abía perdido: el porche, y recordé tambien que ese chico pasaba por allí cuando la perdí. No se como, pero lo recordé mientras me miraba.
Corri hacia él, me seguían todo el grupo de amigos.
Un amigo preguntó por mi si tenía la cámara y sonrió. Tenía el pelo moreno y de punta, formando una especie de cresta con algunas mechas tintadas de rubio. Tambien tenía pendientes y algún piercing.
Se dirigió especialmente a mi y dijo que tuviera mas cuidado, que ahora que se la habia encontrado no tenía por qué darmela. Aun asi me la dejó caer en la mano y se volteó para partir.
Yo no sabía que decirle, pero al final salió de mi boca un gracias, él seguía alejandose y continué diciendole muchas gracias hasta que se volteó y me dedicó una sonrisa.
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