Hacía tiempo que no soñaba con este ser. Nunca escribí acerca de él en mis diarios pero siempre estuvo bien presente en mi mente, en mi vida, en mis sueños y pesadillas. Sé bien su nombre pero no lo escribiré.
Es un demonio que coexiste en varios universos o realidades: en el mundo físico o de vigilia, en el mundo onírico y en el mental o de pesadillas, y, quién sabe si en más. Es alguien poderoso, de eso se me ha advertido.
En el mundo físico lo conocí hace un poco más de un año. Su mirada celeste perturbó mi paz y profanó mi sanidad. Desde que lo vi observarme tan profundamente en mi propia clase -donde estudiaba- esa inquietud fue sembrada en mi alma y sus frutos me fueron dañando por dentro cuando se hacía de noche.
Él se me aparecía mientras dormía. No le bastaba con sólo leer mi alma cuando estaba despierto.
Pero desde el principio supe que eso no eran sueños normales, ni simples pesadillas. Lo veía tan nítido, era como cuando lo veía en la realidad, veía los colores y matices de su rosada piel, sus ojos clavándose en los míos como cuchillos.
Su figura desnuda me obligaba con la mente a mirar más bajo, casi al suelo, él controlaba los movimientos de mi cuello. Notaba unas manos invisibles, largas y oscuras clavarse en mis mejillas.
Quería que le mirara, quería centrar mi atención en él.

Nunca sabré bien por qué, pero yo le intereso. Me han dicho que tengo un poder parecido al suyo o incluso una reserva de energía superior que él quiere de mi, aunque no sepa usarla como lo hace él.
El caso es que cada vez que soñaba con él me obligaba a mirarle todo el cuerpo, y si no lo hacía aparecían esas manos de la oscuridad.
Tras él todo era de color negro, estábamos en el vacío de la intersección de nuestras dos mentes. En esa brecha que nos separa a nivel moral.
Yo esquivaba sus juegos y caminaba en el vacío sin prestarle atención. Él parecía enfurecerse y hacía girar mi cabeza. Pero nunca lograba que mirara allá donde él quería al final de cada visión. Nunca pasé del ombligo.
Mi fuerza de voluntad es fuerte, e incluso en esas circunstancias era capaz de destruir esas manos invisibles.
Cuando me despertaba mi estómago estaba revuelto, esa mirada celeste seguía clavada en mi entrecejo y sentía una agonía tremenda y ganas de correr a vomitar.
Pero nunca vomitaba, me levantaba incluso más cansado que cuando me acostaba la noche anterior. Sabía que me robaba energía a través de esos sueños, con su mirada, al igual que lo hacía en persona, cara a cara.
Intentó ser mi amigo y casi lo logra, intentó arrebatarme mis amigos, intentó poner en mi contra a mucha gente, intentó obsesionarme con sus visiones. Pero soy igual de fuerte que él, y esto es suficiente como para no ser vencido nunca, aunque esto también es el desencadenante de una batalla eterna.
¿Cuándo va a marcharse de mi vida?
De mi vida en vigilia ya se fue antes del verano, cuando decidí despojarlo de mis amistades y no dirigirle mirada ni palabra alguna cuando me lo cruzase por los pasillos o por las calles.
En ese entonces, precisamente, cesaron las pesadillas y dejé de verlo.
Dejó de producirse en mi, casi a diario, cada mañana, esas angustias sobrenaturales.
Pero hoy... 10 de Octubre del año 2011, ha vuelto en un sueño, casi tres meses después de haberlo hecho desaparecer.
Todavía hay algo en mí que quiere. Si soy yo o es algo mío es algo que probablemente no llegue a saber hasta la muerte.
Sueño
Entraba a un áula extraña que no reconocía como la mía del mundo real, pero sabía que en ese sueño aquél sitio me pertenecía. Debía llegar tarde, pues todos los pupitres estaban ocupados. Todos, excepto uno en la primera fila. Junto a ÉL.
Sí, ese demonio estaba esperando que tomara asiento junto a él. Con la forma de niño bueno que adopta en la realidad. Con la sonrisa invitadora a la falsa confianza.
La profesora me miraba tomar asiento y comenzaba la explicación.
Entonces yo me percaté que mi pupitre y el suyo estaban separados por un par de centímetros.
Me miró y me obligó mentalmente a juntar los pupitres. Corrí el mío hacia él hasta que quedaron contiguos.
Entonces él echó una carcajada y retiró el pupitre sin quitarme mirada.
Me quedé lejos, su pupitre se alejaba, la distancia entre los dos se dilataba y su mirada seguía mirándome.
Desperté.
Entonces advertí que mi estómago estaba revuelto, cosa que no ocurría desde hace meses...
Es extraño, pero estoy cansado, como si hubiese estado caminando toda la noche. Vacío de energía y dolorido por dentro. Tengo escalofríos y diarreas causadas por él.
Ahora... tres meses después me pregunto: ¿Qué sigue queriendo de mi?
Su próximo cumpleaños es curiosamente el 11 del 11 del 2011, los dígitos de su número de teléfono suman 11. Sueno conspiranoico, pero de la conspiración se forjó la historia. Además, sé desde lo más profundo de mi alma que ese ser fue enviado a mi vida con un fin bastante siniestro.
El caso es que cada vez que soñaba con él me obligaba a mirarle todo el cuerpo, y si no lo hacía aparecían esas manos de la oscuridad.
Tras él todo era de color negro, estábamos en el vacío de la intersección de nuestras dos mentes. En esa brecha que nos separa a nivel moral.
Yo esquivaba sus juegos y caminaba en el vacío sin prestarle atención. Él parecía enfurecerse y hacía girar mi cabeza. Pero nunca lograba que mirara allá donde él quería al final de cada visión. Nunca pasé del ombligo.
Mi fuerza de voluntad es fuerte, e incluso en esas circunstancias era capaz de destruir esas manos invisibles.
Cuando me despertaba mi estómago estaba revuelto, esa mirada celeste seguía clavada en mi entrecejo y sentía una agonía tremenda y ganas de correr a vomitar.
Pero nunca vomitaba, me levantaba incluso más cansado que cuando me acostaba la noche anterior. Sabía que me robaba energía a través de esos sueños, con su mirada, al igual que lo hacía en persona, cara a cara.
Intentó ser mi amigo y casi lo logra, intentó arrebatarme mis amigos, intentó poner en mi contra a mucha gente, intentó obsesionarme con sus visiones. Pero soy igual de fuerte que él, y esto es suficiente como para no ser vencido nunca, aunque esto también es el desencadenante de una batalla eterna.
¿Cuándo va a marcharse de mi vida?
De mi vida en vigilia ya se fue antes del verano, cuando decidí despojarlo de mis amistades y no dirigirle mirada ni palabra alguna cuando me lo cruzase por los pasillos o por las calles.
En ese entonces, precisamente, cesaron las pesadillas y dejé de verlo.
Dejó de producirse en mi, casi a diario, cada mañana, esas angustias sobrenaturales.
Pero hoy... 10 de Octubre del año 2011, ha vuelto en un sueño, casi tres meses después de haberlo hecho desaparecer.
Todavía hay algo en mí que quiere. Si soy yo o es algo mío es algo que probablemente no llegue a saber hasta la muerte.
Sueño
Entraba a un áula extraña que no reconocía como la mía del mundo real, pero sabía que en ese sueño aquél sitio me pertenecía. Debía llegar tarde, pues todos los pupitres estaban ocupados. Todos, excepto uno en la primera fila. Junto a ÉL.
Sí, ese demonio estaba esperando que tomara asiento junto a él. Con la forma de niño bueno que adopta en la realidad. Con la sonrisa invitadora a la falsa confianza.
La profesora me miraba tomar asiento y comenzaba la explicación.
Entonces yo me percaté que mi pupitre y el suyo estaban separados por un par de centímetros.
Me miró y me obligó mentalmente a juntar los pupitres. Corrí el mío hacia él hasta que quedaron contiguos.
Entonces él echó una carcajada y retiró el pupitre sin quitarme mirada.
Me quedé lejos, su pupitre se alejaba, la distancia entre los dos se dilataba y su mirada seguía mirándome.
Desperté.
Entonces advertí que mi estómago estaba revuelto, cosa que no ocurría desde hace meses...
Es extraño, pero estoy cansado, como si hubiese estado caminando toda la noche. Vacío de energía y dolorido por dentro. Tengo escalofríos y diarreas causadas por él.
Ahora... tres meses después me pregunto: ¿Qué sigue queriendo de mi?
Su próximo cumpleaños es curiosamente el 11 del 11 del 2011, los dígitos de su número de teléfono suman 11. Sueno conspiranoico, pero de la conspiración se forjó la historia. Además, sé desde lo más profundo de mi alma que ese ser fue enviado a mi vida con un fin bastante siniestro.
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