domingo, 26 de febrero de 2012

Delirios de tensión y destensión


He vuelto a tropezar en la misma piedra, pero no he sido yo, han sido ellos. He vuelto a perder a alguien sin conocer la causa de que haya desaparecido de mi vida... Sin más, se ha ido.
Quizás yo sea el culpable y esté destinado a la soledad. Quizás sólo sea una prueba más del cosmos... Sin embargo todo se renueva, todo renace, de eso no hay duda.
Y todavía me queda alguien... Alguien especial, con quien he forjado unos místicos lazos, que me aferró a la vida en una ocasión.

Le quiero decir...

Algo suena entre tú y mi pared.
Algo llama, algo habrá que hacer.
No hay ventana, no hay placer.
Dinamitemos esta maldita pared.


Aunque más que palabras, son acciones lo que resta a día de hoy... Sin embargo no es tan fácil como quisiera, hay un muro entre ambos. Y algo me pone a temblar. ¿Soy un cobarde o precavido? Con todo, si algo está claro es que...

El cobarde no es el más cauteloso, porque se enfrenta desnudo a la incertidumbre del qué hubiera sido...
Y no quiero no atreverme, prefiero el seguro fracaso...

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