
La noche ha caído, la luna no ha aparecido...
Hoy la luna llorará mi soledad,
sus lágrimas de sangre teñirán de rojo la ciudad.
La luna debe haberse escondido,
hoy no quiere estar conmigo.
Hoy todos se han ido.
No sé si alguien más permanecerá conmigo.
No hay nubes, el sol ya se apagó.
Pero la luna no quiere que vea su dolor.
Es por eso que debe estar sollozando en un rincón.
Se contagia la tristeza del cielo.
La nostalgia me cubre como un velo.
Mi corazón me dice que puede verla.
Limpio mis lágrimas y la encuentro entera.
Brilla como un sol sangriento.
Brilla como una estrella atormentada por el viento.
La ciudad ahora es un infierno.
Ha venido a que la vea.
Porque quise estar acompañado.
Y ahora lloro de pena.
Porque ella está a mi lado.
Cubriendo todo de un intenso color.
Confirmando nuestro carmesí dolor.
Está ahí, tan cerca y a la vez tan lejos.
Puedo verla, pero no tocarla, no abrazarla.
Lloramos juntos en el infierno.
Sólos, de noche, sin esperar nunca más el sol.
Sin esperanza, ni ilusión.
Sintiendo la nostalgia,
y el vacío de mi alma.
Oh, luna roja, ¿por qué has venido...?
¿Si no te lo he pedido...?
Solo quise compañía.
De alguien que por mi hubiera sufrido.
No de un astro falso y dolorido.
No de tí, que ya has sucumbido.
Tú no puedes calmar mis delirios.
Tú no puedes llenar mi vacío.
Porque tu estás vacía.
Luna roja,
que lloras, roja...
Como la sangre que busca calor en mis vestigios.
Que fluye fría, como un río...
Las estrellas te han huído.
Porque temen tu martirio.
Luna roja,
Que lloras, roja...
No estés conmigo.
Dejame sólo como ya lo hicieron.
Dejame cumplir mi triste destino.
No quiero ser tú,
ni que estés más conmigo.
Z
No hay comentarios:
Publicar un comentario